Nuevos enfoques de la Sofrología: el Coaching

En los últimos tiempos se ha puesto muy de moda el “coaching” como un proceso de entrenamiento personal, personalizado y confidencial que trata de cubrir el vacío existente entre lo que la persona es ahora y lo que desea ser. Sus orígenes se sitúan en el ámbito deportivo y debido a los excelentes resultados obtenidos con él, comienza a aplicarse en la empresa para entrenamiento de grandes directivos, ejecutivos y empresarios, primero, y de trabajadores pertenecientes a otros estratos laborales después. El gran éxito obtenido en los campos mencionados hizo que esta técnica se extendiera a otros. Desde 1990, en EEUU, ha ido tomando relevancia en el ámbito de lo personal para ayudar al ser humano a trazar su plan de vida y a concretarlo.  En España está en constante desarrollo con técnicas enfocadas a la mejora del bienestar personal.

La sofrología, como os adelanté en mi artículo de ayer, es la ciencia de la armonización de la consciencia humana. Por ello, en tanto en cuanto busca el equilibrio y la armonía  podemos encajarla  como una de las herramientas que puede ser utilizada por el coach para entrenar a sus clientes. Pero hay más, algunos sofrólogos, como Manel Marina, se autodefinen como “coach en armonía”, puesto que con el método sofrológico trata de ayudar a conseguir la tan ansiada armonía de vivir.

La sofrología  no hace como otras escuelas o terapias que parten de la reflexión y el pensamiento sino que toma como punto de partida lo concreto y material (el cuerpo y sus sensaciones) y va elevando a la persona a lo psíquico y espiritual, siguiendo sus tres principios básicos que son: principio del esquema corporal, haciendo consciente al ser de su realidad física (sensaciones, posición, equilibrio); el principio de realidad objetiva y pensamientos positivos, que nos permite tomar conciencia de nuestra propia conciencia, aproximándonos a nuestro mundo interno, con experiencias que presentan aspectos positivos, negativos y neutros (no solo negativos); y el principio de acción positiva que establece que el destino no existe, somos lo que pensamos y lo que creemos que podemos ser y llegar a ser. Este principio nos llevará a ir desarrollando una actitud positiva que nos permitirá enfrentar problemas y hallar soluciones.

Las técnicas de relajación (o de tensión-relajación, en la Relajación Dinámica de Caycedo) tienen como objetivo conseguir una situación de relajación muscular similar al de la hipnosis, pero con un estado de alerta mental que escucha las diferentes sensaciones de nuestro cuerpo y en todo momento, es la propia persona la que dirige el proceso.

El objetivo del entrenamiento sofrológico es potenciar lo positivo a través de sensaciones y percepciones corporales agradables, con pensamientos dinámicos buscando sentimientos de equilibrio interior, paz y armonía.

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