Formación IMV 8 de Agosto de 2017 Fuenlabrada

En verano continuamos entrenando procedimiento #IMV en el #SUMMA112. El pasado 8 de Agosto estuvimos en el Parque de Bomberos de Fuenlabrada. Formados todo sale mejor.

👏 a los compañeros del parque de bomberos y de Cruz Roja por su colaboración. Gran implicación de alumnos e instructores.

Estoy un poco bastante harta



La verdad es que últimamente no me encuentro yo... en mi salsa.

Estoy contenta, estoy ya en una nueva unidad, en Paritorio/Reanimación, concretamente ahora en "Rea" y visitando el paritorio de vez en cuando para echar un vistazo. No estoy mal, no está mal... Pero no estoy contenta como el año pasado, que va.

La verdad es que mi experiencia en Neonatos no acabó todo lo bien que yo esperaba... No entiendo porqué, pero bueno. La verdad es que estoy cabreada, porque intento hacerlo todo lo mejor posible y no siempre se nota...

Hay varias cosas que no me convencen:

En primer lugar, un amplio porcentaje del personal enfermero son mujeres mayores. Y con mayores me refiero a mayores tirando pa' jubilarse. El resto casadas con hijos y ya después no sé, 3 hombres. No quiero menospreciar a las mujeres ni a su edad, pero creo que es perfectamente comprensible el hecho de que a más edad, más cuesta todo, más cansado se está y menos ganas de enseñar tienes. Yo no se qué tengo que hacer para que me hagan más caso o para que no me hablen como si fuera una niñata.

"La niña", "la muchacha", "¿Ah, pero tú eres estudiante de Enfermería? yo creía que eras de auxiliar", "chiqui me traes...?"

¿¿QUE PASA QUE NO OS PODEIS APRENDER MI NOMBRE NI MIRARME LA PUÑETERA TARJETA??

Tarjeta que me obligan a llevar puesta, que en mi evaluación se lee "lleva su tarjeta identificativa en un lugar visible siempre... blablabla, para qué?? Tú me has mirado la tarjeta una sola vez??

Es como si yo voy y las llamo "oye tú, chocha...", "mujer mayor"... En fin, me exaspero, me exaspero, creo que me están pegando los sofocos de la menopausia.

No me gusta que me digan algo que no es cierto. No tengo iniciativa, y un pin pá ti. Yo no se si hablan por hablar...

Llego antes de mi hora, llevo el pelo recogido, llevo la tarjeta, llevo el boli de 4 colores, la linterna, el fosforito, la libreta, la tijera, los calcetines blancos si me apuras (no la verdad es que blancos los llevo si coincide..xD), las uñas cortas y el reloj en el bolsillo. Pregunto, vuelvo a preguntar, pido permiso para desayunar, intento colaborar en todo lo posible... Es que no se que hacer más. Y hasta ahora no había tenido ningún problema en este sentido.

Estoy cansada ciertamente. No estoy agusto.

También detecto otra cosa que no me gusta. Cuando llega una enfermera nueva, ¿por qué todo el mundo le enseña todas las cosas, protocolos, papeles, técnicas de la planta perfectamente? Está claro, porque ella va a tener que realizar esas actividades sola y tiene que saber hacerlas pero, ¿es que acaso tengo yo menos derecho que ella? Pues el mismo ¿no?

¿Y por qué estáis todas tan enfadadas todo el rato? Que si la nómina, que si mi hijo es más guapo que el tuyo, que si vaya mañana que llevamos "desde las 8 que he entrado por la puerta", es que hay que ver otro ingreso??? Cuando no hace calor, hace frío y cuándo no, es que es que es que... Relatonas.

De verdad, yo creo que los hombres son menos quejicas en ese sentido.

Siento que mis palabras sean un poco antipáticas, yo que se, pero así me siento, así me desahogo y así invoco a las estrellas para que me traigan un poco de suerte. Si yo lo único que quiero es aprender, y que me enseñen...

Estoy un poco bastante harta



La verdad es que últimamente no me encuentro yo... en mi salsa.

Estoy contenta, estoy ya en una nueva unidad, en Paritorio/Reanimación, concretamente ahora en "Rea" y visitando el paritorio de vez en cuando para echar un vistazo. No estoy mal, no está mal... Pero no estoy contenta como el año pasado, que va.

La verdad es que mi experiencia en Neonatos no acabó todo lo bien que yo esperaba... No entiendo porqué, pero bueno. La verdad es que estoy cabreada, porque intento hacerlo todo lo mejor posible y no siempre se nota...

Hay varias cosas que no me convencen:

En primer lugar, un amplio porcentaje del personal enfermero son mujeres mayores. Y con mayores me refiero a mayores tirando pa' jubilarse. El resto casadas con hijos y ya después no sé, 3 hombres. No quiero menospreciar a las mujeres ni a su edad, pero creo que es perfectamente comprensible el hecho de que a más edad, más cuesta todo, más cansado se está y menos ganas de enseñar tienes. Yo no se qué tengo que hacer para que me hagan más caso o para que no me hablen como si fuera una niñata.

"La niña", "la muchacha", "¿Ah, pero tú eres estudiante de Enfermería? yo creía que eras de auxiliar", "chiqui me traes...?"

¿¿QUE PASA QUE NO OS PODEIS APRENDER MI NOMBRE NI MIRARME LA PUÑETERA TARJETA??

Tarjeta que me obligan a llevar puesta, que en mi evaluación se lee "lleva su tarjeta identificativa en un lugar visible siempre... blablabla, para qué?? Tú me has mirado la tarjeta una sola vez??

Es como si yo voy y las llamo "oye tú, chocha...", "mujer mayor"... En fin, me exaspero, me exaspero, creo que me están pegando los sofocos de la menopausia.

No me gusta que me digan algo que no es cierto. No tengo iniciativa, y un pin pá ti. Yo no se si hablan por hablar...

Llego antes de mi hora, llevo el pelo recogido, llevo la tarjeta, llevo el boli de 4 colores, la linterna, el fosforito, la libreta, la tijera, los calcetines blancos si me apuras (no la verdad es que blancos los llevo si coincide..xD), las uñas cortas y el reloj en el bolsillo. Pregunto, vuelvo a preguntar, pido permiso para desayunar, intento colaborar en todo lo posible... Es que no se que hacer más. Y hasta ahora no había tenido ningún problema en este sentido.

Estoy cansada ciertamente. No estoy agusto.

También detecto otra cosa que no me gusta. Cuando llega una enfermera nueva, ¿por qué todo el mundo le enseña todas las cosas, protocolos, papeles, técnicas de la planta perfectamente? Está claro, porque ella va a tener que realizar esas actividades sola y tiene que saber hacerlas pero, ¿es que acaso tengo yo menos derecho que ella? Pues el mismo ¿no?

¿Y por qué estáis todas tan enfadadas todo el rato? Que si la nómina, que si mi hijo es más guapo que el tuyo, que si vaya mañana que llevamos "desde las 8 que he entrado por la puerta", es que hay que ver otro ingreso??? Cuando no hace calor, hace frío y cuándo no, es que es que es que... Relatonas.

De verdad, yo creo que los hombres son menos quejicas en ese sentido.

Siento que mis palabras sean un poco antipáticas, yo que se, pero así me siento, así me desahogo y así invoco a las estrellas para que me traigan un poco de suerte. Si yo lo único que quiero es aprender, y que me enseñen...

Estoy un poco bastante harta



La verdad es que últimamente no me encuentro yo... en mi salsa.

Estoy contenta, estoy ya en una nueva unidad, en Paritorio/Reanimación, concretamente ahora en "Rea" y visitando el paritorio de vez en cuando para echar un vistazo. No estoy mal, no está mal... Pero no estoy contenta como el año pasado, que va.

La verdad es que mi experiencia en Neonatos no acabó todo lo bien que yo esperaba... No entiendo porqué, pero bueno. La verdad es que estoy cabreada, porque intento hacerlo todo lo mejor posible y no siempre se nota...

Hay varias cosas que no me convencen:

En primer lugar, un amplio porcentaje del personal enfermero son mujeres mayores. Y con mayores me refiero a mayores tirando pa' jubilarse. El resto casadas con hijos y ya después no sé, 3 hombres. No quiero menospreciar a las mujeres ni a su edad, pero creo que es perfectamente comprensible el hecho de que a más edad, más cuesta todo, más cansado se está y menos ganas de enseñar tienes. Yo no se qué tengo que hacer para que me hagan más caso o para que no me hablen como si fuera una niñata.

"La niña", "la muchacha", "¿Ah, pero tú eres estudiante de Enfermería? yo creía que eras de auxiliar", "chiqui me traes...?"

¿¿QUE PASA QUE NO OS PODEIS APRENDER MI NOMBRE NI MIRARME LA PUÑETERA TARJETA??

Tarjeta que me obligan a llevar puesta, que en mi evaluación se lee "lleva su tarjeta identificativa en un lugar visible siempre... blablabla, para qué?? Tú me has mirado la tarjeta una sola vez??

Es como si yo voy y las llamo "oye tú, chocha...", "mujer mayor"... En fin, me exaspero, me exaspero, creo que me están pegando los sofocos de la menopausia.

No me gusta que me digan algo que no es cierto. No tengo iniciativa, y un pin pá ti. Yo no se si hablan por hablar...

Llego antes de mi hora, llevo el pelo recogido, llevo la tarjeta, llevo el boli de 4 colores, la linterna, el fosforito, la libreta, la tijera, los calcetines blancos si me apuras (no la verdad es que blancos los llevo si coincide..xD), las uñas cortas y el reloj en el bolsillo. Pregunto, vuelvo a preguntar, pido permiso para desayunar, intento colaborar en todo lo posible... Es que no se que hacer más. Y hasta ahora no había tenido ningún problema en este sentido.

Estoy cansada ciertamente. No estoy agusto.

También detecto otra cosa que no me gusta. Cuando llega una enfermera nueva, ¿por qué todo el mundo le enseña todas las cosas, protocolos, papeles, técnicas de la planta perfectamente? Está claro, porque ella va a tener que realizar esas actividades sola y tiene que saber hacerlas pero, ¿es que acaso tengo yo menos derecho que ella? Pues el mismo ¿no?

¿Y por qué estáis todas tan enfadadas todo el rato? Que si la nómina, que si mi hijo es más guapo que el tuyo, que si vaya mañana que llevamos "desde las 8 que he entrado por la puerta", es que hay que ver otro ingreso??? Cuando no hace calor, hace frío y cuándo no, es que es que es que... Relatonas.

De verdad, yo creo que los hombres son menos quejicas en ese sentido.

Siento que mis palabras sean un poco antipáticas, yo que se, pero así me siento, así me desahogo y así invoco a las estrellas para que me traigan un poco de suerte. Si yo lo único que quiero es aprender, y que me enseñen...

Estoy un poco bastante harta



La verdad es que últimamente no me encuentro yo... en mi salsa.

Estoy contenta, estoy ya en una nueva unidad, en Paritorio/Reanimación, concretamente ahora en "Rea" y visitando el paritorio de vez en cuando para echar un vistazo. No estoy mal, no está mal... Pero no estoy contenta como el año pasado, que va.

La verdad es que mi experiencia en Neonatos no acabó todo lo bien que yo esperaba... No entiendo porqué, pero bueno. La verdad es que estoy cabreada, porque intento hacerlo todo lo mejor posible y no siempre se nota...

Hay varias cosas que no me convencen:

En primer lugar, un amplio porcentaje del personal enfermero son mujeres mayores. Y con mayores me refiero a mayores tirando pa' jubilarse. El resto casadas con hijos y ya después no sé, 3 hombres. No quiero menospreciar a las mujeres ni a su edad, pero creo que es perfectamente comprensible el hecho de que a más edad, más cuesta todo, más cansado se está y menos ganas de enseñar tienes. Yo no se qué tengo que hacer para que me hagan más caso o para que no me hablen como si fuera una niñata.

"La niña", "la muchacha", "¿Ah, pero tú eres estudiante de Enfermería? yo creía que eras de auxiliar", "chiqui me traes...?"

¿¿QUE PASA QUE NO OS PODEIS APRENDER MI NOMBRE NI MIRARME LA PUÑETERA TARJETA??

Tarjeta que me obligan a llevar puesta, que en mi evaluación se lee "lleva su tarjeta identificativa en un lugar visible siempre... blablabla, para qué?? Tú me has mirado la tarjeta una sola vez??

Es como si yo voy y las llamo "oye tú, chocha...", "mujer mayor"... En fin, me exaspero, me exaspero, creo que me están pegando los sofocos de la menopausia.

No me gusta que me digan algo que no es cierto. No tengo iniciativa, y un pin pá ti. Yo no se si hablan por hablar...

Llego antes de mi hora, llevo el pelo recogido, llevo la tarjeta, llevo el boli de 4 colores, la linterna, el fosforito, la libreta, la tijera, los calcetines blancos si me apuras (no la verdad es que blancos los llevo si coincide..xD), las uñas cortas y el reloj en el bolsillo. Pregunto, vuelvo a preguntar, pido permiso para desayunar, intento colaborar en todo lo posible... Es que no se que hacer más. Y hasta ahora no había tenido ningún problema en este sentido.

Estoy cansada ciertamente. No estoy agusto.

También detecto otra cosa que no me gusta. Cuando llega una enfermera nueva, ¿por qué todo el mundo le enseña todas las cosas, protocolos, papeles, técnicas de la planta perfectamente? Está claro, porque ella va a tener que realizar esas actividades sola y tiene que saber hacerlas pero, ¿es que acaso tengo yo menos derecho que ella? Pues el mismo ¿no?

¿Y por qué estáis todas tan enfadadas todo el rato? Que si la nómina, que si mi hijo es más guapo que el tuyo, que si vaya mañana que llevamos "desde las 8 que he entrado por la puerta", es que hay que ver otro ingreso??? Cuando no hace calor, hace frío y cuándo no, es que es que es que... Relatonas.

De verdad, yo creo que los hombres son menos quejicas en ese sentido.

Siento que mis palabras sean un poco antipáticas, yo que se, pero así me siento, así me desahogo y así invoco a las estrellas para que me traigan un poco de suerte. Si yo lo único que quiero es aprender, y que me enseñen...

Cuando mejor estás… Mis últimos días en Neonatología



¡¡Muy buenas!!

Me dejo caer por aquí para contar, que ya tocaba, un poco de mis últimas vivencias en las prácticas.

Va a hacer ya un mes que estoy todas las mañanas en la planta de Neonatología o Prematuros, como se llamaba antes en el Hospital Materno Infantil de Badajoz. Solamente me quedan 3 días y, como suele pasar, cuando mejor estás es cuando te tienes que ir...

La primera semana de noviembre cambio de servicio y me voy a Paritorio/Reanimación... Al cual le tengo un poco de respeto... pero bueno, ya habrá oportunidad de hablar de eso.

Es una lástima pero mis días entre chupetes, biberones, pañales y llantos están llegando a su fin. Qué puedo decir... Los bebés me encantan, me gusta cuidarlos y disfruto mucho con "casi" todo lo que hago con ellos. Está claro que pincharles y demás perrerías no le gustan a nadie, pero también supongo que como profesional te acostumbras un poco a oírlos llorar... A mi es que se me rompe el alma, de verdad. Pobrecitos. Por suerte suelen cansarse relativamente rápido.

Al principio de las prácticas me parecía una planta muy tranquila, muy liviana, con poco trabajo, pero ahora que ya voy haciendo más cosas, me doy cuenta de que no es así en absoluto. Supongo que por mucha pena que te de, como enfermera, aunque esté de prácticas tengo que aprender a hacer de todo. Al principio como nadie me ofrecía pinchar una gasometría, tampoco yo lo pedía, puesto que no me hacía ninguna ilusión. Pero ahora que ya he aprendido me alegro, porque no es tan fácil como parece y porque es algo que hay que saber hacer correctamente.

En fin, me muero de sueño, a pesar de que han cambiado la hora creo que soy una marmota porque duermo y duermo y sigo teniendo sueño. Espero encontrar algún momento de la semana para poder echar un ratito aquí, lo echo de menos.

¡Feliz semana! =)



P.D.: añado esta foto porque me gusta mucho, porque estoy súper feliz; pero teniendo en cuenta que no se reconoce al bebé y que además ya no se encuentra ingresado en la planta.

Cuando mejor estás… Mis últimos días en Neonatología



¡¡Muy buenas!!

Me dejo caer por aquí para contar, que ya tocaba, un poco de mis últimas vivencias en las prácticas.

Va a hacer ya un mes que estoy todas las mañanas en la planta de Neonatología o Prematuros, como se llamaba antes en el Hospital Materno Infantil de Badajoz. Solamente me quedan 3 días y, como suele pasar, cuando mejor estás es cuando te tienes que ir...

La primera semana de noviembre cambio de servicio y me voy a Paritorio/Reanimación... Al cual le tengo un poco de respeto... pero bueno, ya habrá oportunidad de hablar de eso.

Es una lástima pero mis días entre chupetes, biberones, pañales y llantos están llegando a su fin. Qué puedo decir... Los bebés me encantan, me gusta cuidarlos y disfruto mucho con "casi" todo lo que hago con ellos. Está claro que pincharles y demás perrerías no le gustan a nadie, pero también supongo que como profesional te acostumbras un poco a oírlos llorar... A mi es que se me rompe el alma, de verdad. Pobrecitos. Por suerte suelen cansarse relativamente rápido.

Al principio de las prácticas me parecía una planta muy tranquila, muy liviana, con poco trabajo, pero ahora que ya voy haciendo más cosas, me doy cuenta de que no es así en absoluto. Supongo que por mucha pena que te de, como enfermera, aunque esté de prácticas tengo que aprender a hacer de todo. Al principio como nadie me ofrecía pinchar una gasometría, tampoco yo lo pedía, puesto que no me hacía ninguna ilusión. Pero ahora que ya he aprendido me alegro, porque no es tan fácil como parece y porque es algo que hay que saber hacer correctamente.

En fin, me muero de sueño, a pesar de que han cambiado la hora creo que soy una marmota porque duermo y duermo y sigo teniendo sueño. Espero encontrar algún momento de la semana para poder echar un ratito aquí, lo echo de menos.

¡Feliz semana! =)



P.D.: añado esta foto porque me gusta mucho, porque estoy súper feliz; pero teniendo en cuenta que no se reconoce al bebé y que además ya no se encuentra ingresado en la planta.

Cuando mejor estás… Mis últimos días en Neonatología



¡¡Muy buenas!!

Me dejo caer por aquí para contar, que ya tocaba, un poco de mis últimas vivencias en las prácticas.

Va a hacer ya un mes que estoy todas las mañanas en la planta de Neonatología o Prematuros, como se llamaba antes en el Hospital Materno Infantil de Badajoz. Solamente me quedan 3 días y, como suele pasar, cuando mejor estás es cuando te tienes que ir...

La primera semana de noviembre cambio de servicio y me voy a Paritorio/Reanimación... Al cual le tengo un poco de respeto... pero bueno, ya habrá oportunidad de hablar de eso.

Es una lástima pero mis días entre chupetes, biberones, pañales y llantos están llegando a su fin. Qué puedo decir... Los bebés me encantan, me gusta cuidarlos y disfruto mucho con "casi" todo lo que hago con ellos. Está claro que pincharles y demás perrerías no le gustan a nadie, pero también supongo que como profesional te acostumbras un poco a oírlos llorar... A mi es que se me rompe el alma, de verdad. Pobrecitos. Por suerte suelen cansarse relativamente rápido.

Al principio de las prácticas me parecía una planta muy tranquila, muy liviana, con poco trabajo, pero ahora que ya voy haciendo más cosas, me doy cuenta de que no es así en absoluto. Supongo que por mucha pena que te de, como enfermera, aunque esté de prácticas tengo que aprender a hacer de todo. Al principio como nadie me ofrecía pinchar una gasometría, tampoco yo lo pedía, puesto que no me hacía ninguna ilusión. Pero ahora que ya he aprendido me alegro, porque no es tan fácil como parece y porque es algo que hay que saber hacer correctamente.

En fin, me muero de sueño, a pesar de que han cambiado la hora creo que soy una marmota porque duermo y duermo y sigo teniendo sueño. Espero encontrar algún momento de la semana para poder echar un ratito aquí, lo echo de menos.

¡Feliz semana! =)



P.D.: añado esta foto porque me gusta mucho, porque estoy súper feliz; pero teniendo en cuenta que no se reconoce al bebé y que además ya no se encuentra ingresado en la planta.

Cuando mejor estás… Mis últimos días en Neonatología



¡¡Muy buenas!!

Me dejo caer por aquí para contar, que ya tocaba, un poco de mis últimas vivencias en las prácticas.

Va a hacer ya un mes que estoy todas las mañanas en la planta de Neonatología o Prematuros, como se llamaba antes en el Hospital Materno Infantil de Badajoz. Solamente me quedan 3 días y, como suele pasar, cuando mejor estás es cuando te tienes que ir...

La primera semana de noviembre cambio de servicio y me voy a Paritorio/Reanimación... Al cual le tengo un poco de respeto... pero bueno, ya habrá oportunidad de hablar de eso.

Es una lástima pero mis días entre chupetes, biberones, pañales y llantos están llegando a su fin. Qué puedo decir... Los bebés me encantan, me gusta cuidarlos y disfruto mucho con "casi" todo lo que hago con ellos. Está claro que pincharles y demás perrerías no le gustan a nadie, pero también supongo que como profesional te acostumbras un poco a oírlos llorar... A mi es que se me rompe el alma, de verdad. Pobrecitos. Por suerte suelen cansarse relativamente rápido.

Al principio de las prácticas me parecía una planta muy tranquila, muy liviana, con poco trabajo, pero ahora que ya voy haciendo más cosas, me doy cuenta de que no es así en absoluto. Supongo que por mucha pena que te de, como enfermera, aunque esté de prácticas tengo que aprender a hacer de todo. Al principio como nadie me ofrecía pinchar una gasometría, tampoco yo lo pedía, puesto que no me hacía ninguna ilusión. Pero ahora que ya he aprendido me alegro, porque no es tan fácil como parece y porque es algo que hay que saber hacer correctamente.

En fin, me muero de sueño, a pesar de que han cambiado la hora creo que soy una marmota porque duermo y duermo y sigo teniendo sueño. Espero encontrar algún momento de la semana para poder echar un ratito aquí, lo echo de menos.

¡Feliz semana! =)



P.D.: añado esta foto porque me gusta mucho, porque estoy súper feliz; pero teniendo en cuenta que no se reconoce al bebé y que además ya no se encuentra ingresado en la planta.

Mi experiencia en Oncología



Esta entrada la escribo. No creo que fuera capaz de hablar de ello delante de la cámara y porque, aunque una imagen (y no digamos un vídeo) vale más que mil palabras, a veces es más fácil expresar sentimientos y recuerdos por escrito, que mirando al objetivo.

En la entrada del "Practicum I" relato cómo fue mi primer día hasta que entré por la puerta de esta unidad.

Éste fue en el primer sitio en el que empecé mis prácticas el año pasado. Mis primerísimas.
Llegué muy nerviosa, muy muy nerviosa. Yo no había hecho prácticamente nada antes y ahora me encontraba en una planta difícil, triste y dura. No sabía si iba a estar preparada para enfrentarme a aquello, y la incertidumbre y el miedo habían aumentado debido a que, ya que yo estaba en el turno de tarde, había ido a ver a mis compañeras de por mañana, que estaban muy tranquilas y resueltas, y aquello no había hecho otra cosa que ponerme más nerviosa aún (no lo hagáis).

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Mi experiencia en Oncología



Esta entrada la escribo. No creo que fuera capaz de hablar de ello delante de la cámara y porque, aunque una imagen (y no digamos un vídeo) vale más que mil palabras, a veces es más fácil expresar sentimientos y recuerdos por escrito, que mirando al objetivo.

En la entrada del "Practicum I" relato cómo fue mi primer día hasta que entré por la puerta de esta unidad.

Éste fue en el primer sitio en el que empecé mis prácticas el año pasado. Mis primerísimas.
Llegué muy nerviosa, muy muy nerviosa. Yo no había hecho prácticamente nada antes y ahora me encontraba en una planta difícil, triste y dura. No sabía si iba a estar preparada para enfrentarme a aquello, y la incertidumbre y el miedo habían aumentado debido a que, ya que yo estaba en el turno de tarde, había ido a ver a mis compañeras de por mañana, que estaban muy tranquilas y resueltas, y aquello no había hecho otra cosa que ponerme más nerviosa aún (no lo hagáis).

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Mi experiencia en Oncología



Esta entrada la escribo. No creo que fuera capaz de hablar de ello delante de la cámara y porque, aunque una imagen (y no digamos un vídeo) vale más que mil palabras, a veces es más fácil expresar sentimientos y recuerdos por escrito, que mirando al objetivo.

En la entrada del "Practicum I" relato cómo fue mi primer día hasta que entré por la puerta de esta unidad.

Éste fue en el primer sitio en el que empecé mis prácticas el año pasado. Mis primerísimas.
Llegué muy nerviosa, muy muy nerviosa. Yo no había hecho prácticamente nada antes y ahora me encontraba en una planta difícil, triste y dura. No sabía si iba a estar preparada para enfrentarme a aquello, y la incertidumbre y el miedo habían aumentado debido a que, ya que yo estaba en el turno de tarde, había ido a ver a mis compañeras de por mañana, que estaban muy tranquilas y resueltas, y aquello no había hecho otra cosa que ponerme más nerviosa aún (no lo hagáis).

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Mi experiencia en Oncología



Esta entrada la escribo. No creo que fuera capaz de hablar de ello delante de la cámara y porque, aunque una imagen (y no digamos un vídeo) vale más que mil palabras, a veces es más fácil expresar sentimientos y recuerdos por escrito, que mirando al objetivo.

En la entrada del "Practicum I" relato cómo fue mi primer día hasta que entré por la puerta de esta unidad.

Éste fue en el primer sitio en el que empecé mis prácticas el año pasado. Mis primerísimas.
Llegué muy nerviosa, muy muy nerviosa. Yo no había hecho prácticamente nada antes y ahora me encontraba en una planta difícil, triste y dura. No sabía si iba a estar preparada para enfrentarme a aquello, y la incertidumbre y el miedo habían aumentado debido a que, ya que yo estaba en el turno de tarde, había ido a ver a mis compañeras de por mañana, que estaban muy tranquilas y resueltas, y aquello no había hecho otra cosa que ponerme más nerviosa aún (no lo hagáis).

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Practicum I



Va a hacer un año que empecé mis primeras prácticas, propiamente dichas.
Tenía unas ganas increíbles, pero a la vez una sensación extraña de... ¿cómo será? Si no sabemos hacer ... ¡NADA!

Lo cierto es que en 2º aprendes a coger una vía, a sacar sangre, a cargar medicación, a poner intramusculares en el culete del muñeco... Hasta aquí estupendo. Pero la práctica de verdad...

Lunes 3 de octubre del 2011
Primer día de prácticas. Hospital Infanta Cristina. 8ª planta ala izda, "Onco-Hematología". Turno de tarde.



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Practicum I



Va a hacer un año que empecé mis primeras prácticas, propiamente dichas.
Tenía unas ganas increíbles, pero a la vez una sensación extraña de... ¿cómo será? Si no sabemos hacer ... ¡NADA!

Lo cierto es que en 2º aprendes a coger una vía, a sacar sangre, a cargar medicación, a poner intramusculares en el culete del muñeco... Hasta aquí estupendo. Pero la práctica de verdad...

Lunes 3 de octubre del 2011
Primer día de prácticas. Hospital Infanta Cristina. 8ª planta ala izda, "Onco-Hematología". Turno de tarde.



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Va a hacer un año que empecé mis primeras prácticas, propiamente dichas.
Tenía unas ganas increíbles, pero a la vez una sensación extraña de... ¿cómo será? Si no sabemos hacer ... ¡NADA!

Lo cierto es que en 2º aprendes a coger una vía, a sacar sangre, a cargar medicación, a poner intramusculares en el culete del muñeco... Hasta aquí estupendo. Pero la práctica de verdad...

Lunes 3 de octubre del 2011
Primer día de prácticas. Hospital Infanta Cristina. 8ª planta ala izda, "Onco-Hematología". Turno de tarde.



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Practicum I



Va a hacer un año que empecé mis primeras prácticas, propiamente dichas.
Tenía unas ganas increíbles, pero a la vez una sensación extraña de... ¿cómo será? Si no sabemos hacer ... ¡NADA!

Lo cierto es que en 2º aprendes a coger una vía, a sacar sangre, a cargar medicación, a poner intramusculares en el culete del muñeco... Hasta aquí estupendo. Pero la práctica de verdad...

Lunes 3 de octubre del 2011
Primer día de prácticas. Hospital Infanta Cristina. 8ª planta ala izda, "Onco-Hematología". Turno de tarde.



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Visión en túnel

EfectoTunelEspero que esta mañana tengamos muchos avisos. Le entiendo perfectamente, cuando completé el período de aprendizaje y comencé a conducir ambulancias yo también deseaba ponerme al volante una y otra vez para experimentar esas sensaciones tan características y practicar lo aprendido. No acaba de transcurrir la primera hora de guardia cuando surge una aviso que satisface a la perfección sus expectativas: tanto el trayecto desde la base hasta el lugar como desde allí hasta el hospital son aparentemente sencillos. Inmediatamente, el flamante conductor, otro compañero y yo salimos hacia el lugar con las luces de prioridad activadas.

El rugido del motor se torna más y más agudo, puesto que los cambios de marcha se producen a muchas revoluciones, cuando la electrónica interrumpe la inyección de gasóleo. Asumo mi papel de conductor-tutor: durante los primeros minutos el motor todavía está frío, por lo que conviene circular en marchas más largas para no forzarlo. Su respuesta, un lacónico “ya, ya” no llega a confirmarme que lo haya procesado. La pendiente de la autovía parece empujar con fuerza el vehículo, y la aguja del velocímetro comienza a entrar en una región peligrosa. No es necesario ir tan rápido -explico- el aviso no parece grave, y aunque lo fuera necesitamos garantizar que llegaremos. “Ya, ya”. La sensación de velocidad se acentúa al rebasar a un camión que circula por el carril derecho de la autovía. ¡Blam! De súbito, una enorme mano invisible parece sacudir lateralmente el furgón.

¿Qué pasa? Mi pregunta sólo recibe como respuesta el rostro aterrorizado del compañero que conduce y el chirrido continuo de los neumáticos. Ahora la posición del vehículo es oblicua respecto a su trayectoria, de forma que mira hacia el arcén. ¡No puedo controlarlo! exclama al tiempo que, a modo de demostración, gira el volante a uno y otro lado sin modificar la dirección del movimiento. En pocos segundos el vehículo volcará o se saldrá de la vía a gran velocidad. Trato de recordar algún escenario similar en circuitos de entrenamiento; espero que la técnica surta efecto, es nuestra única opción de salir enteros de esta.

Suelta los pedales y el volante, ordeno con firmeza. Pero… parece objetar ¡Quita las manos y los pies! Alargo los brazos para, mediante el volante, hacer que la dirección de las ruedas delanteras se corresponda con la de avance, para inmediatamente indicar: ahora, suave y progresivamente, acelerador. La fuerza aparentemente divina ahora afianza los neumáticos delanteros sobre el asfalto, y un instante después el cese del agrio sonido nos confirma que lo peor ha pasado. Frena muy suavemente y detente en el arcén. Una vez allí, descendemos del vehículo y contemplamos las dos parejas de oscuros rastros que serpentean descendiendo la pendiente.

La goma de las cubiertas no parece haber sufrido daño alguno, previo ni posterior al incidente. ¿Seguimos? Propongo mirando al tercer compañero; él permanece en silencio, su tez ha perdido todo color y no se ve capaz de murmurar una respuesta mientras su mirada se pierde. Al no estar a los mandos, es el único de la dotación que ha podido apreciar lo cerca que hemos estado de donde no se puede volver. Confiando en que su amplia experiencia le haga superarlo en poco tiempo y anotando mentalmente la necesidad del debriefing a la vuelta del aviso, reanudamos la marcha manteniendo al conductor, pues temo que si le aparto ahora de esa tarea adquiera un temor difícil de superar.

¿Sabes lo que ha ocurrido? Él sacude negativamente la cabeza. Al adelantar tan rápidamente al camión, que tiene un perfil mucho mayor que el nuestro, la racha de viento lateral se ha interrumpido y reanudado muy bruscamente, desplazando al furgón y provocando que los neumáticos perdieran la adherencia. Debe ser parte de tu aprendizaje -continúo- para que jamás vuelva a suceder.

Tras un aviso tranquilo, ya con el paciente en la ambulancia y a pocos metros del hospital, me incorporo para colocarle el manguito de tensión cuando un golpe sordo nos sobresalta desde el lateral. No puede ser… A través del cristal tintado distingo un coche a una distancia demasiado corta: en el último desvío, nuestra brusca incorporación ha provocado que un turismo impacte contra la puerta, causando únicamente daños leves. Ahora los dos conductores discuten acaloradamente desde sus vehículos detenidos sobre la responsabilidad del golpe. Ha llegado el momento de ponernos serios: con la cabeza por fuera de la ventanilla lateral, indico al conductor contrario que nos siga hacia el hospital, para ordenar inmediatamente a mi compañero que continúe con nuestro camino.

Nada más llegar a la entrada de urgencias, le explico sin dar opción a réplica el plan: escucha, nosotros vamos a transferir el paciente a urgencias; tú, mientras tanto, pide disculpas al contrario y rellena los formularios necesarios. Pero… Estaremos de vuelta enseguida, concluyo. Para mi tranquilidad, unos minutos después compruebo que ambos están terminando de cumplimentar sosegadamente la documentación. Ya con las riendas, aprovecho la vuelta a la base para la breve pero necesaria charla: nunca hay que dejarse llevar, ya que centrar toda la atención en un único elemento añade mucho peligro a cualquier intervención. Es imprescindible no perder jamás de vista factores tan fundamentales como la velocidad, las indicaciones de los compañeros o las maniobras del resto de conductores. Él simplemente asiente.

Con el tiempo acumuló kilómetros a sus espaldas realizando innumerables servicios. Pero admito que me costó varios meses volver a subir a una ambulancia pilotada por él.


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AbriendosePaso¡Hay un sitio al lado de ese bar! señala Maestro. ¿Una cocacola? Cae la tarde y, entre los variados avisos y los traslados interhospitalarios, la actividad del equipo -el segundo de mis dos habituales de UVI móvil- no ha tenido otra pausa que los mal llamados veinte minutos “de comida”, lo que provoca que aceptemos unánimemente su propuesta. Quizás sea esa -y no el perfecto manejo de absolutamente cualquier situación- la mejor característica de este médico: el liderazgo que ha trabajado durante toda su vida laboral, entregada a las emergencias desde el inicio prácticamente simultáneo de ambas. Un agudo tono de móvil nos hace apurar los últimos tragos mientras Director -el otro técnico- nos confirma sin siquiera usar el callejero la cercanía del destino; quizá no disponga del arrojo de las incorporaciones más recientes, pero lo compensa sobradamente con su experiencia.

Las ruedas de nuestro pesado furgón chirrían al tratar de seguir a una patrulla policial, que unos metros delante de nosotros ha girado para abandonar la ancha avenida y alcanzar el lugar. El aplomo de Maestro le precede; sabe mejor que nadie que su compañera habitual, Enformera, le complementa perfectamente y jamás fallará en su tarea. Nuestro paciente se ha precipitado varios metros desde la fachada y ahora yace sin conocimiento sobre la acera. Esto último nos resulta extraño -en la capital la vía pública es competencia municipal- pero afortunadamente permite detener la ambulancia a escasos metros del suceso. La segunda enfermera de nuestra dotación, que realiza las prácticas del curso de especialización para UVI móvil, no se impresiona al oír la voz de Maestro dirigir nuestra actuación según el resultado de la rápida valoración inicial: Crítico, empaquetamos y nos vamos.

Tenemos un plan que seguir, en este caso contrarreloj: nuestro paciente ha de llegar a un quirófano del más alto nivel en minutos, pero que lo consiga con vida requiere ciertas técnicas imposibles de demorar. Mientras recopilo mentalmente el material de inmovilización que debo traer, necesario para no empeorar las lesiones durante el traslado, levanto la mirada y me abruma una visión inesperada: una gruesa muralla de espectadores, contenida a duras penas por una cadena humana de agentes de la autoridad, nos rodea ocultando la ambulancia.

A mi regreso el paciente ya tiene aseguradas las vías respiratorias mediante un tubo al efecto y dos sueros intravenosos, que ambas enfermeras han canalizado simultáneamente en cada uno de los antebrazos; estamos mal acostumbrados a la técnica de Enformera, pero sí nos sorprende lo rápido que nuestra invitada se ha adaptado al medio. Es el el turno de los técnicos: con la ayuda del resto del equipo, Director y yo colocamos cuidadosamente pero con premura al paciente sobre la tabla para lesionados de columna y fijamos a ésta su eje cabeza-cuello-tronco. Todo el conjunto es embarcado y se inicia la marcha, en esta ocasión conmigo en la cabina asistencial puesto que es director el que hábilmente se encarga del delicado pero imperativamente breve pilotaje hacia el hospital.

Necesito volver a auscultarle, me informa Maestro, por lo que paso al puesto de cabeza para seguir presionando el balón que “respira” por el paciente. El resultado de la evaluación no es positivo: uno de los pulmones se ha colapsado por la lesión y está presionando contra el corazón, dificultando sus movimientos y por ende la ya comprometida circulación de la sangre. Es necesaria una descompresión de emergencia, y habrá que realizarla en marcha. Tras desenfundar la afilada herramienta al efecto, comienza a localizar la referencia anatómica palpando el pecho, pero un repentino frenazo le lanza hacia la parte delantera, provocando que la descomunal aguja que empuña se dirija velozmente hacia un tórax equivocado: el mío.

Afortunadamente consigue asirse con la otra mano cuando apenas unos centímetros separan la punta de su nuevo objetivo; al mismo tiempo escuchamos unas maldiciones procedentes de la cabina delantera, dedicadas al conductor que se acaba de cruzar inesperadamente en el camino. En el peor de los casos -pienso para consolarme- el “pincho” está limpio y vamos a un gran hospital. Una vez realizada correctamente la maniobra el pulmón parece descomprimirse pero la mejoría no es sensible: sigue necesitando una operación de inmediato. Afortunadamente ya estamos accediendo al recinto del hospital, en el que un equipo de especialistas aguarda nuestra llegada. Mientras Maestro y Enformera informan a sus homólogos hospitalarios, director y yo hacemos descender al paciente junto con el complejo y pesado equipamiento de soporte vital, y lo introducimos en una sala de emergencias ridículamente angosta.

Camillas paralelas y aseguradas, cables y tubos controlados, “cabeza manda”. A la de tres: uno, dos, tres… en ese mismo instante, los monitores revelan la desaparición de la actividad eléctrica del corazón: es la rendición, los últimos mecanismos compensatorios del cuerpo han caído. Ya en su terreno, el jefe del equipo hospitalario no cede, ordenando el inicio de la reanimación. El ritmo de la diminuta estancia, atestada de sanitarios, se acelera, pero parece que el encargado realizar las compresiones no consigue llegar al lugar. Una vez más y me meto, me digo a mi mismo. ¡Compresiones! se escucha firmemente. A pesar de lo ajeno del entorno, ocupo uno de los laterales de la camilla y comienzo la maniobra.

Con objeto de recuperar su circulación, los médicos y enfermeras realizan al paciente numerosas técnicas de forma simultánea. Entre ellas, una un tanto cruenta para los no iniciados: la introducción de un tubo en el costado que drenará el tórax, prácticamente inundado de sangre. Mientras continuo mi técnica, siento una tibia humedad en mi muslo derecho: dirijo allí la mirada y descubro que el extremo exterior tubo ha quedado descubierto, por lo que está vaciando el contenido del pecho del paciente en mi pantalón, ahora teñido por la densa sustancia color rojo oscuro. Uf. Bolsa de diuresis para el tubo, ordena el jefe, pero no hay nadie libre para colocarla. ¡Una pinza, al menos!, reclama. Pero todo su equipo continua ocupado, mientras la sangre alcanza ya el nivel de mi tobillo.

Concentrándome en mantener el ritmo y la profundidad de un par de compresiones con una mano, extraigo con la otra una pinza plástica de mi bolsillo ambulanciero y bloqueo el flujo del tubo, ante la exclamación de desaprobación del jefe del equipo, temiendo que al hacerlo desatendiera mi tarea. Poco después, uno de los médicos residentes se ofrece a relevarme, lo que agradezco puesto que cada vez me resulta más difícil continuarla adecuadamente. Ahora sí, ya es hora de recoger nuestro material y retirarnos, siendo conscientes de que pronto se interrumpirán las maniobras, puesto que la débil esperanza de supervivencia se habrá desvanecido totalmente en unos minutos.

De vuelta a la base, con una sábana de hospital a modo de pareo puesto que mis pantalones están dentro de una bolsa de basura, repaso el aviso con los compañeros. No le des más vueltas -sentencia Maestro- el resultado habría sido el mismo incluso en la sala trauma uno del County General.