Rotarix: uso no recomendado

La vacuna Rotarix, empleada contra los rotavirus (causantes de la gastroenteritis en niños), está siendo investigada por contaminación de circovirus porcino1. No hay evidencias de que suponga un riesgo para la salud, pero si tenía pensado emplearla es aconsejable que la sustituya por otra marca.

Aunque no hay evidencia de que la contaminación detectada suponga un riesgo para la salud, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), al igual que se ha hecho en otros países, ha recomendado suspender el uso de la vacuna Rotarix hasta que se disponga de más información.

La vacuna Rotarix, de los laboratorios GlaxoSmithKline (GSK), no está incluida en el calendario vacunal español ni financiada por el Sistema Nacional de Salud (ninguna vacuna contra rotavirus lo está), pero muchos pediatras la recomiendan para prevenir la gastroenteritis en niños a partir de 6 semanas de edad. La vacuna incluye dos dosis, cada una de las cuales cuesta unos 95 euros.

Las vacunas contra rotavirus, como medicamento nuevo que todavía son (aún no llevan cinco años en el mercado), están identificadas con un triángulo amarillo y sometidas a una especial vigilancia para prevenir posibles efectos adversos.

La AEPMS recuerda que

  • En caso de que el profesional sanitario considere recomendable la vacunación contra rotavirus, sigue estando disponible otra vacuna en el mercado, llamada RotaTeq, con diferente composición.
  • Si el niño ya ha recibido la primera dosis de Rotarix, se puede completar la vacunación con dos dosis más de la vacuna alternativa RotaTeq (unos 70 euros por dosis). Estos niños recibirían, pues, un total de tres dosis.
  • En niños que hayan recibido la vacunación con Rotarix, no es necesario tomar ninguna medida adicional, puesto que no se han detectado problemas de seguridad.

Pero, ¿es necesaria esta vacuna?

Desde que en 2006 se empezaran a comercializar la vacuna contra rotavirus, existe cierto debate en los países desarrollados, entre ellos España, sobre si debe incluirse en el calendario vacunal para toda la población infantil.

No se duda de su efecto protector contra un grupo de virus que con elevada frecuencia causan gastroenteritis y diarreas en niños pequeños (aunque no son, conviene recordar, sus únicos causantes). Sin embargo, no se puede comparar la gravedad de éstas en países desarrollados como el nuestro con los casos existentes en países del tercer mundo, donde la diarrea causa estragos en la población infantil y origina incluso una elevada mortalidad. Es en estos países, precisamente los que apenas tienen acceso a la vacuna, donde la vacunación generalizada es claramente recomendable. En nuestro país, aunque muchos pediatras recomiendan su uso, la necesidad de vacunar a todos los niños o de que el coste de dicha vacunación sea asumido por el Estado no ha sido demostrada todavía con suficiente grado de evidencia científica.

En un medio como el nuestro, la mayoría de las gastroenteritis se resuelven sin necesidad de tratamiento específico y en general solo requieren medidas de soporte como la rehidratación oral. Pese a todo, en tanto los estudios científicos determinan la oportunidad o no de vacunar de forma generalizada a los niños, el pediatra puede considerar recomendable indicarla.

En cualquier caso, y hablando en términos generales, no está de más recordar que la gran mayoría de los agentes causantes de gastroenteritis y diarreas se trasmiten por la vía fecal-oral: de ahí la importancia de la higiene y el lavado de manos como medida de prevención.

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