Programa "Lucha contra la pobreza" de Cruz Roja Española

La recesión está afectando a familias que nunca habían acudido a los servicios sociales y que no esconden el «reparo» que en un principio les provoca el hecho de tener que pedir ayuda para comer.

Antonio Monsalvo reconoce que al principio le dio mucho «reparo» acudir a pedir ayuda a Cruz Roja y que sólo fue capaz de hacerlo por el apoyo que recibió de su mujer. La suya es una de tantas familias a las que la crisis está poniendo en una situación a la que jamás habían tenido que enfrentarse. Tras un negocio frustrado en Brasil, Antonio, su mujer y sus tres hijos vinieron hace casi un año a Alicante con el objetivo de empezar una nueva vida. Los meses fueron pasando, el empleo no llegaba y los ahorros se terminaban, «así que en junio no nos quedó más remedio que pedir ayuda porque no teníamos ni para comer». Antonio asegura que antes de acudir a Cruz Roja trataron de recurrir a los servicios sociales del Ayuntamiento, «pero te exigen un mínimo de dos años de residencia».

Durante estos meses, Cruz Roja les ha ayudado con la aportación de alimentos, así como con el pago del alquiler de su vivienda y de las medicinas de uno de sus hijos «que padece hiperactividad y dislexia». Unas ayudas «que siempre tienen que tener una prestación por parte del usuario», explica Sagrario Sampere, responsable provincial del programa de lucha contra la pobreza de Cruz Roja. En este sentido, «ellos se comprometen a traernos el currículum y asistir a los cursos y servicios a los que les derivemos».

Así lo hicieron Antonio y su mujer y gracias a la bolsa de empleo ella «encontró casi de manera inmediata un trabajo cuidando a una persona mayor y actualmente trabaja como dependienta de una tienda». Por su parte, Antonio ha realizado varios cursos «que me han servido para hacer prácticas en empresas y realizar varios trabajillos».

Casi cuatro meses después la situación de la familia de Antonio ha dado un giro de 180 grados. Ahora sólo espera «que yo pueda encontrar un empleo estable que nos permita cambiar de casa, porque vivimos en una zona con muchas cuestas y mi mujer tiene un pequeño problema de corazón, por lo que se fatiga mucho». Atrás han quedado los reparos que le frenaban a pedir ayuda. «Realmente no te haces una idea hasta que no pasas por una situación semejante». Las familias como la de Antonio que se acogen al programa de Cruz Roja pasan por un proceso «que incluye una entrevista personal de acogida, tras la que se hace una valoración y se diseña un plan de trabajo individualizado», explica Sagrario Sampere.

Fuente

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.