Los peligros del sol

Siempre se ha dicho que hay que protegerse del sol para evitar quemaduras y enfermedades como el cáncer de piel. Pero lo que no se dice tanto es que, con la capa de ozono tan débil como está hoy en día, hay que protegerse aún más. Ahora que ya empieza a picar el sol, y llegando el fin de semana, es cuando aprovecha la gente para irse a la playa, por lo que os vamos a dar unos sencillos consejos para que tengáis un bonito y saludable bronceado.

  • Evitar tomar el sol en hora punta. Ya sabéis, a mediodía. Entre las 11 de la mañana y las 4 de la tarde. El sol está en su punto más alto, por lo que si hay que salir a la calle, se debe procurar ir por las sombras. Incluso en días nublados el sol ataca más fuerte a esas horas.
  • Protector solar, SIEMPRE. No sólo debemos aplicarlo un rato antes de empezar a tomar el sol, sino que hay que ir aplicándose la crema cada 2 o 3 horas para una perfecta protección. Hay que tener en cuenta que cuando salimos a la calle o vamos en coche el sol sigue estando ahí, por lo que también debemos protegernos. Es importante aplicarse crema solar cada vez que salgamos de casa, sería bueno introducir esto en nuestra rutina diaria. Además, si estamos en movimiento el bronceado es más uniforme.
  • No sólo usar protector corporal. También existe crema y sprays solares para el rostro y pelo. La piel facial es más sensible a la del resto del cuerpo, por lo que es importante protegerla.
  • Tengamos en cuenta la salud. Si no protegemos nuestra piel correctamente, envejecerá prematuramente, ya que el sol reseca la piel y tenemos un riesgo bastante importante a tener cáncer de piel. Además, en mujeres embarazadas pueden salir manchas que tardan mucho tiempo en eliminarse.
  • Mira el reloj. El tiempo de exposición es importante tenerlo siempre en cuenta. Si vamos a tomar el sol debemos hacerlo progresivamente, alargándolo hasta un máximo de 2 horas.

Y cuando terminemos de tomar el sol…

Es importante, cuando lleguemos a casa después de cualquier exposición al sol, tomar una ducha. Refrescará, hidratará y aliviará la piel. No estaría de más aplicar crema hidratante y un buen after sun para terminar de reparar la piel.

Tomar el sol no es una actividad que se deba tomar a la ligera. Es gratis, se suelen obtener buenos resultados y relaja, además de que todo el mundo puede hacerlo, pero no debemos jugar con nuestra salud. Si vais a la playa o a la piscina este fin de semana  no os queméis, y sobretodo pasadlo bien

El espejo del alma

¿Por qué envejecemos? Prácticamente desde el comienzo de la historia el hombre se ha planteado este interrogante, sin embargo, y pese a los adelantos de la ciencia, el enigma sigue existiendo. Tan sólo se han propuesto algunas teorías, más o menos científicas, que tratan de explicar el proceso de envejecer.

De cualquier forma, a pesar de no conocer la causa del envejecimiento, desde hace siglos, el hombre ha tratado de paliar e incluso disimular sus consecuencias.

Y es que nuestra sociedad rechaza aquello que no es físicamente atractivo. Las alteraciones inestéticas de la piel pueden producir, en algunos sujetos, alteraciones en el plano emocional: falta de confianza en sí mismos, autorrechazo, ansiedad… En definitiva, sufrimiento psicológico.

Cleopatra, en Egipto, tomaba baños con leche fermentada, rica en ácido láctico, para suavizar su piel. Las mujeres romanas utilizaban ácido tartárico del lodo sedimentado en las jarras de vino. Actualmente, el ácido cítrico es utilizado a nivel popular para blanquear manchas seniles y pecas. Todos estos no son más que ejemplos de peelings químicos más o menos agresivos.

Si equiparamos alma a salud, y espejo a aspecto físico, este último es el reflejo de nuestro bienestar. Enfermedades pasadas se siguen reflejando en la piel de cualquier parte de nuestro organismo. Nuestro rostro puede mostrar las consecuencias de enfermedades o tratamientos médicos necesariamente agresivos en un momento dado. Por ejemplo, el uso continuado de corticoides (potentes antiinflamatorios) produce obesidad localizada en la parte superior del cuerpo. El óvalo de la cara se transforma en lo que, en términos médicos, se llama “cara de luna llena”. Cuando esta terapia se suspende, la pérdida del edema iatrogénico puede dar lugar a la acentuación de los surcos nasogenianos y de las arrugas de las comisuras y perilabiales; la piel del cuello tiende a la hipotonía y, en general, aparece flaccidez generalizada. Se manifiesta como un envejecimiento prematuro y de rápida instauración.

Estos efectos se pueden paliar, sin necesidad de un sufrimiento añadido, con numerosas técnicas que la medicina pone a nuestro servicio.

Otras veces, solo pretendemos hacer correcciones de aquellos gestos inestéticos aparecidos como consecuencia del paso de los años o, simplemente, seguir una moda o disimular facciones que nos resultan más o menos desagradables. ¡Cuántas jovencitas de 20 años han pasado por mi consulta para modificar el perfil del labio y cuántas muchachitas de 70 lo han hecho para disipar las arrugas perilabiales, las frontales, la hipotonía del cuello o las patas de gallo! ¿Y qué podemos decir de la glabela del ejecutivo (o no ejecutivo), esas depresiones verticales que aparecen entre las cejas, forzadas por el gesto característico de pensar y pensar?

Sin entrar en la cirugía reparadora (lifting u otras plastias) la medicina estética ofrece muy diversas posibilidades de “estar guapos”. Para la corrección de surcos y arrugas más o menos profundos se han venido utilizando técnicas de relleno o soporte con colágeno, autocolágeno, tejido mesenquimatoso mixto, ácido hialurónico, preparados vitamínicos con ADN, entre otros.

En la actualidad, los materiales de relleno más utilizados son los hialinos, derivados del ácido hialurónico, por su eficacia, seguridad y durabilidad (entre 6 meses y un año). En ocasiones, se hace un método mixto con la combinación de relleno de arrugas y aplicación de toxina botulínica en la parte superior del rostro (periorbital, frente y glabela).

Todas estas técnicas son ambulatorias y de efectos prácticamente inmediatos.

Cleopatra probablemente ya intuía que el espejo del alma es el rostro.

Porque la “arruga es bella” y más si no la tenemos; porque el labio un poquito grueso y la boquita de piñón son más sensuales; porque las arrugas de expresión son más atractivas si sólo se marcan al reír; y, porque el pensamiento puede ser, a veces, permeable, pero nunca transparente.