El 60% de los vigueses ya tienen la tarjeta de donantes de órganos

Por cada hombre hay cinco mujeres que se suscriben, según los datos de la Asociación Adrovi de Vigo.

Puede parecer un refrán burdo cuando vulgarmente se dice «para que se lo coman los gusanos, que lo disfruten los humanos». La frase se le atribuye a Alejandro Dumas (padre) mientras hablaba con su amigo Giuseppe Garibaldi. Pero adquiere todo su realismo cuando se aplica a la donación de órganos. Porque es literalmente como dar vida. Y, cada vez, somos más reciclables. Es posible gracias a la labor altruista de gente como la de Adrovi (Asociación de Donantes y Receptores de Órganos de Vigo). Está presidida por Celso García Estévez (57 años) y adscrita a la Federación Solidarios Anónimos, que dirige Carlos Mañas.

En apenas tres años, la mencionada asociación ha conseguido 6.000 tarjetas de donantes en la provincia de Pontevedra, de las que más de 3.000 son de Vigo y su zona de influencia.

La campaña que están llevando a cabo en este momento se centra en un concurso de dibujos de estudiantes, acompañada de una mesa de captación de donantes en distintos hospitales. La pasada semana consiguieron veinte donantes en Povisa.

Todos los premiados se exponen en un panel. Uno de los galardonados plasmó unos corazones colgados de un árbol. Otro, por ejemplo, representa a alguien dispuesto a donar un órgano sin necesidad de ser un superhéroe para salvar una vida. «Es la mejor forma de demostrar que no existe tráfico de órganos en nuestro país», afirma Celso García. Todo está muy regulado.

Al preguntarle sobre el reciente llamamiento de una madre para la donación de médula ósea par su hija, dijo que hay mucha gente dispuesta a hacerlo, pero que a veces la dificultad está en la compatibilidad. De todos modos, es preciso acudir al Nicolás Peña y realizar unos sencillos trámites.

Adrovi no controla la donación de los órganos, sino que se dedica a la sensibilización de la sociedad. Pero hay un controlador en cada hospital que realiza esa función. Además, en principio, las donaciones de Vigo son para gente de esta localidad. Lo mismo sucede en otras localidades, a no ser que no se necesite en nuestra comunidad.

En vida, solo se puede donar una parte de lo que la naturaleza nos ha dado dos, como puede ser un riñón, un pulmón o una parte de un hígado, debido a que se regenera.

«Cuando se trata de un corazón, tiene que ser de alguien que se muere. Pero no vale el de cualquiera. Tiene que ser de gente sana, que han muerto por un derrame cerebral. En los accidentes de tráfico solo sirven los que llegan vivos al hospital», explica el presidente de Adrovi.

Concretamente en Vigo, según datos de esta asociación, el 60% de los vigueses ya tienen la tarjeta de donantes de órganos. Curiosamente, por cada hombre hay cinco mujeres que se suscriben. Gana por goleada la sensibilidad femenina.

De todos modos, la lista de espera para un trasplante de riñón es de 377 personas en Galicia, según la última estadística de 2009. «Es más larga, porque se mantienen con la diálisis», afirma García. Sin embargo, en lo que respecta a corazones había cuatro; de pulmón, 27; de hígado, 35 y de páncreas, 14. Ese tipo de trasplantes los hacen en Santiago y A Coruña. Galicia está en cabeza con 72.906 tarjetas de donantes.

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