Cruz Roja Cornell'a (Barcelona): Un siglo de ayuda

Pere Bachs, de 71 años, habla de su trabajo como voluntario de Cruz Roja en Cornellà con devoción. «Has de tener en el corazón acompañar a la gente», asegura antes de explicar cómo nación Payasos Solidarios de Cornellà el año 2007 como respuesta a la necesidad de las familias que vivieron la explosión de gas en el barrio de Almeda. El presidente, Bartolomé Jiménez, reconoce que fue una de las actuaciones más difíciles e importantes que ha hecho la entidad en 100 años. «Pensé que podríamos comprar unas narices de payaso y un gorro y acompañar a los niños», recuerda Bachs.

Tres años después, Payasos Solidarios es el único grupo de payasos de Cruz Roja en Catalunya y en el conjunto del Estado y colabora con agrupaciones «de todos sitios para conseguir una sonrisa», como puntualiza Bachs, de niños y gente mayor que están hospitalizados o en centros.

El otro proyecto que vive con intensidad Pere Bachs es un programa de radio que cada semana se emite los miércoles en la radio municipal. «Si te cansas si lo haces de corazón», reconoce Pere Bachs, que se define como una persona activa con ganas de ayudar. «La Cruz Roja la hacen las personas» afirma Javier Egea, coordinador de la Asamblea Local.

Calcula que han pasado por la entidad cerca de tres mil voluntarios. Ahora son 122 de entre 17 y 71 años. La ONG más antigua de Cornellà nació en el año 1911, pero el hecho que removió las conciencias de los cornellanenses se produjo cuatro años antes: la ciudad sufrió graves riadas que requirieron la ayuda de la Cruz Roja de Barcelona y del Ejército. El equipo directivo recuerda que inicialmente la entidad se encargaba de temas sanitarios. «Hasta que les cedieron un coche, los voluntarios llevaban a los enfermos caminando desde Cornellà hasta el Hospital Clínico Provincial», apunta Jiménez. La entidad hizo un giro más social en la década de los 80 con la incorporación de la asistencia a colectivos como por ejemplo gente mayor, discapacitados, inmigrantes o infancia, y la intervención en áreas como medio ambiente, los derechos humanos y la cooperación internacional.

La agenda de la Cruz Roja de Cornellà es muy intensa, igual que la programación de las actividades del centenario. «La respuesta de las entidades de la ciudad ha sido muy buena», explica Egea. La conmemoración se cerrará en abril de 2012 con la presentación de un libro sobre la historia de la entidad. En estos 12 meses, por ejemplo, sonará una sardana en honor de la entidad, se presentará un libro de fotografías, se hará una cena para la solidaridad en la Feria de Cornellà y se organizarán diversos actos culturales y sociales. El pistoletazo de salida, sin embargo, se dio el pasado día 1 de abril con un recorrido por el centro de la ciudad en que estuvo presente el alcalde, Antonio Balmón.

La presencia de los voluntarios de Cruz Roja es constante en Cornellà. Jiménez recuerda que «es una ciudad muy viva con un movimiento social fuerte» que organiza actos cada fin de semana. Egea pone un ejemplo: «Un domingo por la mañana podemos estar en el campo de fútbol del Cornellà y por la tarde en el del Espanyol». Al nuevo estadio de Cornellà-El Prat envían a 45 voluntarios, la mitad de otras localidades de Catalunya.

Echando un vistazo a la historia de la ONG, sus responsables recuerdan los momentos más intensos de los voluntarios: las inundaciones del año 1971, el incendio de los edificios conocidos como «torres verdes», el paso de 32 voluntarios por los Juegos Olímpicos de Barcelona y el incendio de la cristalería europea (antigua Elsa) en la década de los noventa. En caso de emergencia, aseguran, «nadie hace marcha atrás» y «todos tienen la formación necesaria para ofrecer la ayuda más inmediata». La explosión de gas de la avenida Porta Diagonal, en Almeda, supuso todo un reto que ha marcado la historia más reciente de la ONG.

Fuente: www.avui.cat

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